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Bienvenidos al XII Congreso Nacional de Hermandades de La Oración en el Huerto - Getsemaní 2013

 

 

 

En la XI edición del Congreso Nacional de Hermandades de la Oración en el Huerto, celebrado en San Fernando (Cádiz) durante los días 2,3 y 4 de diciembre de 2011, y tras presentar la pertinente candidatura, nuestra Cofradía se vio honrada por su elección como organizadora del XII Congreso Getsemaní 2013, en nuestra Ciudad de Valladolid, de la que pasamos a contarles su Historia.

 

Historia de Valladolid

 

La historia de Valladolid se remonta a la Edad Media. Aunque existen indicios de asentamientos pertenecientes al paleolítico inferior, Valladolid no tuvo una población estable hasta la Edad Media. Durante la repoblación de la Meseta, Alfonso VI encargó al conde Pedro Ansúrez su poblamiento, otorgándole el señorío de la misma en 1072. A partir de entonces, se inicia su crecimiento, dotándose de distintas instituciones; Iglesia Colegial, Universidad o Alcázar Real. Esto la permitió convertirse en sede de la corte castellana y posteriormente entre 1601 y 1606 capital del Imperio Español hasta que la capitalidad pasó definitivamente a Madrid. A partir de entonces, se inicia un periodo de decadencia que sólo se salvará con la llegada del ferrocarril, en el siglo XIX, y con la industrialización de la ciudad, ya en el siglo XX.

 

Aunque existen indicios datables en el Paleolítico Inferior, no se puede decir que la ciudad tuviera una ocupación estable hasta la Edad Media, que es posible cuando surgió el topónimo que le da nombre. Los asentamientos posteriores en la actual provincia de Valladolid datan de épocas prerromanas, existiendo en la zona yacimientos de pueblos vacceos, que fueron pobladores de cultura muy avanzada, como el resto de pueblos célticos llegaron a la península procedente del norte de Europa. El máximo exponente de esta cultura es Pincia (Pintia) en la localidad de Padilla de Duero, esta cultura fue arrasada por los romanos.

 

De la época romana se tienen vestigios aparecidos en las calles de Angustias y Arribas, donde se tiene constancia de la aparición de un mosaico, así como en las calles de Juan Mambrilla, El Empecinado y Padilla, en el monasterio de Jerónimos de Villa de Prado se descubrió en los años cincuenta una villa romana: la Villa romana de Prado, la cual acoge un amplio conjunto arquitectónico residencial acompañados de mosaicos. De hecho, un gran mosaico de mármol y caliza, el mosaico de los cantharus (datado del siglo IV, preside la entrada del nuevo edificio de las Cortes de Castilla y León).

 

En el siglo XI durante la repoblación de la Meseta, el rey de León Alfonso VI encargó al conde de Saldaña y Carrión, Pedro Ansúrez, y su esposa Dª. Eylo Alfonso, el poblamiento. Hasta que Alfonso VI otorga el señorío  de la misma al conde Pedro Ansúrez en 1072, no se produjo el crecimiento de la ciudad. Don Pedro hizo construir un palacio para él y su esposa, también edifico la Colegiata de Santa María, y la Iglesia de la Antigua. En 1208 Alfonso VIII de Castilla la nombra ciudad cortesana, convirtiéndose en el centro cultural de Castilla.

 

En el año de 1217es proclamado rey de Castilla Fernando III el Santo, el acto tuvo lugar en la plaza mayor de Valladolid. Durante los siglos XII y XIII Valladolid experimento un rápido crecimiento, favorecido por los privilegios comerciales otorgados por los monarcas Alfonso VIII y Alfonso X El Sabio. Doña María de Molina, reina y regente de Castilla durante treinta años, en torno a 1300, establece aquí su residencia, engrandeciendo la ciudad notablemente. En 1346 el Papa Clemente VI otorga la bula que permite la creación de la Universidad. El día 6 de agosto de1461, Valladolid sufrió un pavoroso incendio que destruyo 430 casas en los barrios de la Costanilla, Cantarranas  y Rúa Oscura. El concejo de la ciudad decidió la creación del primer cuerpo de bomberos de la ciudad y de España, estaba compuesto por 30 moriscos del barrio de Santa María con unos emolumentos de 3000 maravedíes al año para todos.

 

El 19 de octubre de 1469 Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, celebran su matrimonio secreto en el palacio de los Vivero (Actual emplazamiento de la Chancillería), y pasando su luna de miel en el Castillo de Fuensaldaña, en 1489 se establece el tribunal de Chancillería y en 1500 el de la Inquisición, para juzgar los actos de Herejía, dando lugar a la celebración de los Autos de Fe. En 1506 muere en Valladolid Cristóbal Colon, su cuerpo fue enterrado en Valladolid en el Convento de San Francisco, edificio donde más tarde se situó el Teatro de Zorrilla, aunque fue trasladado posteriormente a Sevilla. Siguiendo con otro navegante, en Valladolid firmo Magallanes las capitulaciones con el rey Carlos I de España antes de iniciar su ruta occidental hacia las Indias, el 22 de marzo de 1518.

 

La Guerra de las Comunidades de Castilla ha sido uno de los acontecimientos históricos que ha tenido una mayor importancia en la historia de Valladolid. La cuidad fue pieza clave en el desarrollo de la Guerra. En 1516 el rey Carlos I se hizo coronar Rey de Castilla ante los nobles castellanos en la Iglesia de San Pablo, estos le presentaron una serie de ruegos y reclamaciones que, con el paso de los años el joven Rey incumplió, terminando en 1520 en una rebelión de la mayor parte del reino. La revuelta comunera comenzó en Toledo en febrero de 1520. Durante la primavera de ese año, siguieron a Toledo otras ciudades castellanas, como Segovia, Guadalajara, Toro, Ávila, Salamanca, Alcalá y León, entre otras, Valladolid no se unió a la revuelta hasta la “quema de Medina”, cuando los soldados del Rey Carlos I incendiaron la Villa de Medina del Campo ante la negativa de los medinenses de entregar las piezas de artillería que se custodiaban en la fortaleza de la Villa y que los imperiales querían emplear para atacar Segovia, ciudad con la que Medina mantenía lazos muy estrechos. Valladolid entro en comunidad junto a gran número de ciudades como Burgos, Palencia, Ciudad Rodrigo, Badajoz y Sevilla, entre otras. Burgos con el paso de los meses, volvió al bando de los Imperiales debido a que la ciudad era el lugar donde se llevaban a cabo los intercambios comerciales de la Corona de Castilla, que salían posteriormente por el puerto de Santander. Los burgueses de la cabeza de Castilla tenían miedo a que, por haber participado en la revuelta, el rey aboliera sus fueros y sus negocios cayeran en la ruina. Por ello Valladolid se convirtió en la capital de la revuelta en el norte de Castilla, Convirtiéndose en el punto con mayor número de soldados comuneros junto a Toledo. Tras la derrota en la batalla de Villalar, Valladolid aguanto poco tiempo las embestidas Imperiales, ya que sus tropas partieran con el ejército al asedio de Torrelobaton y posterior batalla en Villalar.

 

Durante un tiempo, la ciudad pierde sus  privilegios, retirados por el Emperador Carlos, hijo de Juana la Loca y Felipe el Hermoso, en represalia contra los Comuneros que se opusieron a su ascensión al trono. En Villalar, cada 23 de abril, se celebra el día de Castilla y León, para recordar lo ocurrido en esta tierra. Superado el incidente, Valladolid se convirtió en una de las capitales del Imperio Español de Carlos I de España y V de Alemania, cobrando gran importancia política, judicial y financiera. El 21 de mayo de 1527 nace en Valladolid Felipe II en el Palacio Pimentel. Cuenta la leyenda que fue sacado por una ventana del palacio de la que cuelga una cadena para ser bautizado en la Iglesia de San Pablo, ya que si salía por la puerta debería ser bautizado en la Iglesia de San Martin.

 

El 12 de septiembre de 1561 la ciudad fue arrasada por un enorme incendio, que comenzó en el entorno de la casa del platero de la ciudad, el fuerte viento expandió el fuego en todas las direcciones dificultando su extinción, duro 50 horas y se saldo con la destrucción de 440 casas, entre ellas prácticamente todas las del barrio de artesanos. Felipe II se comprometió a reconstruir la ciudad, dotándola de la primera plaza mayor regular de España (modelo de otras más conocidas como la de Madrid, 1617 o la de Salamanca, 1729), el suceso dejo grandes explanadas sin construir en el centro de la ciudad, lo que permitió que Valladolid se convirtiese en uno de los centros de desarrollo de los nuevos estilos que se venían desarrollando en España: el herreriano y posteriormente el barroco. A esta etapa pertenece la Catedral, la Plaza Mayor o la Iglesia de San Benito. Su decisión de trasladar la corte de Valladolid a Madrid propicio el desmantelamiento de todo el entramado administrativo y comercial que atraía la presencia de la corte en la ciudad, algo que trajo consigo una época de decadencia de la que la ciudad no comenzó a recuperase hasta el siglo XVIII. Aun así experimento una pequeña expansión, culminando en la concesión del título de ciudad, pero nada se podía comparar con los años en los que Valladolid era capital del Imperio en el que no se ponía el Sol. El 10 de enero de 1601 a instancias del valido de Felipe III, el Duque de Lerma, se traslado de nuevo la corte a Valladolid, pero se volvió a mudar el 6 de abril de 1606. Cabe reseñar que fue en este periodo corto de la sede real cuando Miguel de Cervantes publico su primera edición del Quijote en 1604.

En el siglo XVII, debido a las fuertes crisis de subsistencia y epidemias, Valladolid sufre un retroceso demográfico. La ciudad se encontró sumida en una grave crisis económica, propiciada por el abandono de las actividades comerciales y gran parasitismo social existente. En la Guerra de Sucesión Española, Valladolid tomo parte por Felipe V. durante el siglo XVIII, al igual que toda España, la ciudad se empieza a recuperar de su declive. En 1700 la población era de unos 18.000 habitantes, pasando a 21.000 a finales de siglo. En 1746, la Ciudad celebro grandes fiestas para celebrar la canonización de San Pedro Regalado, su Patrón.

 

En el siglo XIX La Guerra de la Independencia en Valladolid, Valladolid fue la ciudad elegida para albergar las tropas francesas a su llegada a España debido principalmente a su situación en el eje  Paris- Madrid- Lisboa. El ejército de Junot permanecerá una veintena de días en Valladolid y el General Dupont unos tres meses, aunque el grueso salió de la ciudad guardando el paso del Duero, ya que la ciudad no estaba preparada para albergar a los soldados franceses por estar desprovistos de grandes cuarteles, y la ciudad tuvo que realizar un extraordinario esfuerzo para adecuar conventos (San Benito, San Gregorio…) y otras dependencias, así como licenciar al propio ejército Español de algunos cuarteles, los soldados reaccionaron violentamente provocando numerosos destrozos en los cuarteles, provocando innumerables altercados y algún conato de motín. Así el 24 de marzo de 1807, se producen vivas al monarca debutante en la plaza mayor, con la quema del retrato de Manuel Godoy presente en el edificio municipal; auto de fe con los emblemas del almirantazgo y vía crucis del carro que fuera paseado el retrato hasta la plaza, en el que le prenden fuego hundiendo los restos en las aguas del Pisuerga el 31 de mayo, una muchedumbre de paisanos salpicada de soldados, se agolpa en las calles y plazas con los grito de ¡Viva Fernando VII! Y exigiendo, frente a las casas consistoriales, el alistamiento general, la entrega de armas, la designación de un jefe, y la proclamación de Fernando VII. El Cabildo condescendió en ello, y los manifestantes pasaron a la Chancillería. El 1 de junio, García de la Cuesta accede al alistamiento y a proporcionar cuadros militares. Bajo su presidencia, a la que fueron llamados dos representantes de cada corporación: Chancillería, Universidad, Ayuntamiento, Cabildo Eclesiástico y Gremios. Cuesta la eleva a la categoría de Junta o Superior de las otras intendencias Castellanas pero se encuentra con un gran problema para organizar la defensa, pues Castilla posee una deficiente infraestructura militar y no dispone de ningún ejército.

 

Ya en 1830 con la desamortización de Mendizábal y la reordenación en provincias del territorio Español se reactiva tímidamente el comercio y la administración, con la llegada del ferrocarril en 1860 a Valladolid, la ciudad experimenta un gran impulso, que marca la dirección de crecimiento de la ciudad. Durante este siglo la ciudad no crece notablemente, pero su estructura interna cambia, se abren nuevas plazas, calles y jardines, se remodela el jardín del Campo Grande, y se desvía y encauza el rio Esgueva, lo que supone el fin de las inundaciones en la ciudad. Todo esto es posible gracias a la gran labor de grandes alcaldes como Miguel Iscar. El 22 de octubre de 1887 se inauguro el alumbrado público en Valladolid. La noche del 22 al 23 de octubre de 1887 tuvo lugar la iluminación del Teatro Zorrilla y del Círculo de Recreo Mercantil así como algunos cafés y casas particulares. La central suministradora, de carácter térmico, estaba situada en una antigua fábrica de tejidos, en la margen derecha del rio Pisuerga, y era conocida popularmente por la Electra.

El 14 de abril de 1931, con la victoria republicana en las elecciones municipales, una gran multitud se congregó en la calle Duque de La Victoria donde se prorrumpió en vivas al nuevo régimen, tras la proclamación de la Segunda Republica desde el balcón de la Casa Consistorial en la Plaza Mayor de la ciudad, la situación volvió a la normalidad siguiendo las consignas de los líderes republicanos para prevenir posibles actos vandálicos que, finalmente no llegaron a producirse, el 4 de marzo de 1934 se fusionaron Falange Española y las Jons, en un acto celebrado en el Teatro Calderón. Tras el levantamiento del 18 de julio de 1936, Valladolid queda en la zona nacional y el General Saliquet se puso al frente de la Capitanía General de Valladolid. La cuidad permanecería en el bando golpista hasta el final de la guerra en 1939.

 

La absorción de miles de emigrantes procedentes del éxodo rural provoca un importante crecimiento demográfico y urbanístico. Este último se produce de forma totalmente descontrolada, nacen nuevos barrios obreros (como La Rondilla) y se produce una pérdida irreparable de patrimonio urbano en el casco viejo. Edificios antiguos, conventos y claustros, incluyendo decenas de palacios renacentistas, fueron demolidos para construir bloques de pisos de gran altura que rompen la armonía arquitectónica de la ciudad. Estas actuaciones son consecuencia del planeamiento urbanístico proyectado y parcialmente ejecutado en 1938 por el urbanista alcoyano César Cort. En este plan se proponía un ambicioso plan de extender la urbanización de la margen derecha del rio Pisuerga con la creación de una nueva ciudad-jardín de viviendas unifamiliares con arboledas y vegetación, en lo que hoy es el barrio de Huerta del Rey. Pero también una reforma de la estructura del centro Histórico vallisoletano.

La ciudad se expande, creciendo del otro lado de la vía férrea en el que es el barrio más grande de la ciudad con alrededor de 60.000 habitantes,(Las Delicias). Tras la postración de los primeros años de la posguerra, desde los años 50 Valladolid experimenta un importante cambio debido a la instalación de industrias automovilísticas (Renault y Sava-Pegaso) y de otros sectores.

 

Con la llegada de la Democracia en 1979 en las primeras elecciones democráticas llegan los socialistas a la alcaldía y Tomas Rodríguez Bolaños manteniéndose como alcalde desde 1979 a 1995, año en el que el partido popular vence las elecciones, permaneciendo actualmente en la alcaldía Francisco Javier León de la Riva. En 1987 Valladolid se convierte en la sede  de las Cortes de Castilla y León, y sede de la Junta de Castilla y León, lo que se equipara habitualmente con la capitalidad de la Comunidad. En esta última etapa Valladolid desborda sus propios límites y salta a municipios del entorno. Esta transformación urbana ha sido definida por el catedrático emérito de Geografía Urbana Jesús García como el paso<<de la ciudad a la aglomeración>>.

 

La gastronomía de Valladolid es amplia, rica y variada, el lechazo asado en horno de leña, es el protagonista indiscutible de la gastronomía vallisoletana, así como el cochinillo, cabrito, y carnes de caza como son la liebre, el conejo y la perdiz. Las salchichas y morcillas típicas de Zaratán procedentes del ganado vacuno. De las aves, destacar la gallina en pepitoria y el gallo turdesilano, que se cría en los Pueblos próximos a Tordesillas de forma tradicional y que se consume preferiblemente guisado. De la huerta Valladolid nos ofrece espárragos de Tudela de Duero, puerros y zanahorias; ricas legumbres: garbanzos de Alaejos y su zona y lentejas pardinas, de la tierra de Campos de Mayorga. El pescado es habitual en la cocina Vallisoletana, aunque es una provincia del interior, así encontramos. Procedentes del Cantábrico, el besugo o la merluza, además del bacalao, como en toda castilla, es materia prima de clásicas recetas. No podemos olvidarnos de las exquisitas ancas de rana que se preparan en esta provincia. Cuenta con una variada gama de excelentes quesos, puros de oveja como el de Villalón, o curados como los de Peñafiel elaborado con leche cruda de oveja. Y los magníficos panes como los de cuadros de Medina del Campo, el de picos, la molleta, las tortas de chicharrones y sobre todo los lechuguinos muy representativos de Valladolid. En lo referente a repostería destacar los roscos de la Virgen, los bizcochos de Santa Clara, los empiñonados y los buñuelos de crema y la ya famosa tarta de Nuestra Señora de San Lorenzo. En el capítulo de los vinos, Valladolid nos ofrece cuatro denominaciones de origen, Ribera de Duero, Rueda, Cigales y Toro, con caldos tintos, blancos y rosados muy interesantes e ideales para acompañar cualquier plato del menú de cada día.

 

Valladolid en tu Corazón

 

 

 

 

 


 

XII Congreso Nacional de Hermandades de La Oración en el Huerto - Getsemaní 2013